La inflación en España se ha moderado levemente en una décima hasta el 3%. El dato sigue estando muy por encima de la inflación media de la zona euro, que lo que en el medio plazo puede resultar peligroso para la competitividad de los bienes y servicios producidos en el país. Además, el dato viene con dos malas noticias para los hogares. Una es el rápido aumento de precios de los alimentos y bebidas, mientras que la otra es el despertar de la inflación subyacente, lo que podría indicar que la subida del IPC va para largo. Pese a todo, esta leve moderación da un respiro a una tendencia que mostraba un IPC que no paraba de subir. Pero aun así, hay malas noticias si se escarba un poco en estos datos.
Esta tasa interanual es una décima más baja que la de octubre, y se explica principalmente por la bajada de la electricidad. Por el contrario, los precios que han afectado al alza de la inflación general son los de los alimentos y bebidas no alcohólicas, según se desprende del comunicado oficial del Instituto Nacional de Estadística. A las puertas de la Navidad, el alza de los precios de los alimentos supone una malísima noticia, puesto que la cesta de la compra de estos meses suele ser mucho más intensiva, precisamente, en dichos alimentos y bebidas.

Además, la inflación subyacente interanual, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, se sitúa en noviembre en el 2,6%, una décima por encima de la tasa de octubre, con lo que acumula ya 5 meses en los que solo sube o se mantiene. Normalmente, la inflación subyacente dictamina cuál va a ser la duración de la tendencia de los precios de una forma más generalizada, por lo que este nuevo aumento es otro duro golpe para el consumidor español. Parece que hay inflación para rato. Aunque los precios de la zona euro se moderan, los de España no lo están haciendo.
Rompe dos meses al alza
Con este descenso de una décima en el penúltimo mes del año, el IPC interanual rompe con dos meses consecutivos de ascensos después de que en octubre cerrara en su nivel más alto en 16 meses (3,1%). Estos datos de inflación relativamente altos (la tasa de variación es un 50% más alta que la de la zona euro) suponen un serio peligro para la economía de España.
El IPC está subiendo a un ritmo del 3% interanual, frente al 2,1% de la zona euro. Este diferencial, de mantenerse en el tiempo, restará competitividad a los bienes y servicios producidos en España, pudiendo erosionar el superávit por cuenta corriente que lleva saneando los balances españoles desde 2013-2014, permitiendo una caída histórica de la deuda externa neta del país.
Ya en el periodo 1999-2007, una inflación persistentemente más alta que la de la zona euro (alrededor de un punto de una forma muy prolongada) erosionó la competitividad de los bienes y servicios españoles frente a los socios de Europa que compartían moneda. Cuando se comparte divisa (no se puede devaluar), la inflación es más importante si cabe para mantener la competitividad. Este cambio o diferencia podría tener explicación. Tras años de un crecimiento muy intenso, la economía de España podría estar empezando a entrar en el territorio del 'sobrecalentamiento' (cuando se crece por encima del potencial) y el IPC sería el canario en la mina advirtiendo de este 'mal'. El haber cruzado esta frontera podría ser la causa de la aparición de estas primeras señales que, quizá, indican que algo no va tan bien como parece.
Pese a todo, tanto el INE como el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa han explicado que la moderación del IPC en noviembre se debe a que los precios de la electricidad bajaron este mes, frente al incremento que experimentaron un año antes. Sin embargo, la alimentación, columna vertebral del consumo y más en las fechas que llegan ahora no para de subir de precio, lo que genera en la calle cierta sensación de que la inflación es mucho más alta de lo que parece.
Por otro lado, también tiraron al alza del IPC el ocio y cultura, que recortó sus precios en noviembre de este año menos que en igual mes de 2024, y los alimentos y bebidas no alcohólicas, en contraste con el descenso de precios que registraron en noviembre del año pasado.
El IPC subyacente
El INE incorpora en el avance de datos del IPC una estimación de la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos), que en noviembre aumentó una décima, hasta el 2,6%, tal y como se señalaba anteriormente. Una nueva subida.
De confirmarse este incremento de una décima, la inflación subyacente alcanzaría su valor más alto desde diciembre de 2024, cuando se situó también en el 2,6%. En términos mensuales (noviembre sobre octubre), el IPC subió un 0,2%, cinco décimas menos de lo que aumentó el mes anterior.
Por su parte, el IPC armonizado (IPCA) recortó una décima su tasa interanual en noviembre, hasta el 3,1%, y se mantuvo estable en valores mensuales. La inflación subyacente del IPCA se estima en un 2,7% para el penúltimo mes del año, según apunta Estadística. El INE publicará los datos definitivos del IPC de noviembre el próximo 12 de diciembre.
Vicente Nieves

